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octubre 23, 2004

En la historia: Los Pinocheques

Js1990
Cuando estalló el caso de las cuentas del general Augusto Pinochet en el Banco Riggs muchos se sorprendieron y otros se hicieron los sorprendidos. No faltó quien recordara el caso de los famosos Pinocheques. Jorge Schaulsohn cuando fue diputado tuvo en sus manos este caso al ser elegido en la Cámara como presidente de la Comisión investigadora creada para este tema.

Cómo cambian los tiempos. Hoy, el general Pinochet está sólo y acusado, en circunstancias en que en el año 1990 era el todopoderoso militar capaz de acallar uno de los escándalos de corrupción más grandes de la Transición.

En la lógica de las historias paralelas, hoy Pinochet es seriamente cuestionado por la procedencia de su millonaria cuenta personal en Estados Unidos, ayer, su hijo Augusto, comenzaba a ser acorralado por la existencia de unos cheques firmados por el Ejército a su nombre, sin que se haya demostrado la licitud de aquel movimiento.

La diferencia entre 2004 y 1990 "fue y es la posición de los Pinochet en el escenario político chileno", cuenta Jorge Schaulsohn. "Pinochet ahora es renegado por quienes lo sostuvieron, estuvo a un tris de ser juzgado en España por crímenes peores de los que ahora se le acusan y hemos logrado disminuir al mínimo su relevancia como actor político. Antes era distinto, era el comandante en jefe del Ejército y su influencia política era determinante".

Ante la consulta de si se considera valiente por haber asumido la presidencia de la Comisión Investigadora de la Cámara para los Pinocheques, Schaulsohn prefiere usar otra expresión: "osado". Sí, pues en cuanto tomó la cabeza del cuerpo legislativo para el caso le llovieron las amenazas y las presiones para tapar con tierra una situación que apremiaba a algunos y que incomodaba a otros.

"Fue duro, pero había que hacerlo, porque entendí que la nueva democracia no podía fundarse en un principio nefasto: la desigualdad ante la ley", recuerda Schaulsohn.

En síntesis, Pinochet Hiriart fue cuestionado por recibir por parte del Ejército tres cheques por un monto cercano a los mil millones de pesos sin que se haya probado la prestación de servicio alguno, máxime de lo irregular de la situación en que un hijo del comandante en jefe de la tuviese esa clase de vínculos con esa institución.

Ante ello, la Concertación consideró que la Cámara debía montar una Comisión Investigadora, pese a que el Ejército calificó la operación como "un secreto" que era necesario resguardar. El establecimiento de la Comisión se entendió dentro del marco "del ejercicio irrenunciable de las facultades constitucionales que tiene la Cámara de Diputados como Cámara fiscalizadora, es nuestro deber, nuestra obligación, proponer la constitución de la comisión investigadora".

Pese a la oposición de la derecha, la Comisión se constituyó, siendo miembros -aparte de su presidente, Jorge Schaulsohn- Alberto Espina, Andrés Chadwick, Eugenio Ortega, Sergio Elgueta, Sergio Velasco, Rodolfo Seguel, Raúl Urrutia, Francisco Bayo, Felipe Valenzuela, Akin Soto, Pedro Guzmán y Jaime Campos.

Tras la decisión adoptada -coincidencia- un 31 de octubre de 1990 (fecha de la próxima elección) Schaulsohn indicó que en los 90 días de plazo llamaría a los involucrados, sin descartar la citación del general Pinochet.

En el período de investigación sólo se alacanzó a citar a declarar al brigadier Luis Arangua, el jefe de Material de Guerra del Ejército, quien dio una explicación sobre los egresos del Ejército a nombre de Pinochet para pagos con la empresa Valmoval.

La explicación no satisfizo a la comisión, como tampoco el argumento que presentaba el Ejército en orden a que la operación financiera era un secreto en cuanto afectaba la seguridad nacional. Por ello, se continuó con las indagatorias que cerraban más el círculo, pero antes de tener algo concluyente en el contexto de presiones y amenazas anónimas cualquier error se pagaría caro, estalló el "Ejercicio de Enlace" del 20 de diciembre de 1990, en el que el Ejército se acuarteló en una clara señal de hostilidad.

"En esa época sonaba aún la frase de Pinochet 'no me tocan a ninguno de mis hombres', y menos si ese hombre era el hijo del general", se recuerda Schaulsohn, qien vivió con angustia esas horas de abierta amenaza a la democracia y al Estado de Derecho.

El mensaje fue claro y en serio, y finalmente el Gobierno cedió a las presiones y la comisión no pudo completar su labor. Finalmente "la salida política por razones de Estado" primó por sobre las consideraciones éticas, pero "de todos modos iniciamos un debate en cuanto a la probidad que es fértil hoy", cuenta un Jorge Schaulsohn que en alguna medida siente satisfacción por verse en cumplimiento ese viejo adagio que reza "la verdad al final siempre se sabe".

octubre 23, 2004 at 02:48 a.m. in En la historia | Permalink

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Comentarios

Publicado por: claudia paz | 26/10/2004 13:09:10

Encuentro muy transparente que Schaulsohn acuda a las entrevistas a las que es invitado. Eso demuestra que no tiene problemas en dar la cara. No como Alcaino que evade estas presentaciones ya que obviamente no tiene opinión propia. Cómo vamos a votar por alguien que de entradita no da la cara...????