Argentina país extremo. Emocionalidad desbordada, letanía, crisis; exacervación pura. Tango cebolliento inagotable. Un amor desgarrado; una serie de desgracias inexplicables.
Cromañón es una más de estas "desgracias inexplicables", y por la cual hoy leo en todos los medios acerca de la posible excarcelación de Chabán. Extraño. Termino de escribir "Cromañón" y me doy cuenta que todo aquello que me viene mordiendo internamente y me lleva a politizar este renglón, es de naturaleza "Cromañón". O quizá deba ir más atrás.
Un poco más atrás entonces. Pues bien, o mal, resulta que de una noche para otra, Omar Chabán, paladín del rock de los 80 pasó a ser el verdugo del rock (y sus hijos) del 2000. Claro, se supone que es el dueño de Cromañón y que las responsabilidades de la "tragedia" (puaj) no le son ajenas. Es un razonamiento lógico; y cierto; y superficial. Pienso en Chabán, el mismo que un par de décadas atrás, saliendo apenas de la dictadura, daba vida y sostenía un espacio contracultural como Cemento.
Y ahora leo en la prensa que algunos meses después del incendio de Cromañón, este hombre, el mismo Chabán del que hablé un segundo antes, a punto de ser excarcelado, genera grandes manifestaciones de padres de familia que añoran verlo pudrirse in the jaill.
Me da bronca y me doy bronca, porque se que en algún lugar mío, agazapado, está ese fucking argentino que llevamos dentro.
Para los que vivieron o viven en Argentina saben lo que implica poner en marcha un proyecto de cualquier tipo, incluído uno artístico/cultural. Saben que habilitar una sala o teatro para conciertos con todas las reglas es empezar un negocio quebrado. Que por eso las fiscalizaciones o inspecciones de seguridad se sortean con algunos billetes y que, después de todo, no pagar impuestos es parte del folclore nacional. Todos lo sabemos y justamente porque somos parte de eso y no no nos dan los cojones para juzgarnos, lo disfrazamos, le ponemos otro nombre y nos calzamos el rifle para salir a cazar el fantasma.
Y ya no es necesario hablar, por ejemplo, de la inmadurez de una persona a la que una noche de verano se le antojó echar a volar una bengala en una sala mínima de un cuchitril del Once, colapsada de gente, con un techo recubierto con tela media sombra. Y en un abrir y cerrar de ojos se dibuja este gran kit de respuestas, todos sabemos qué está bien y qué está mal, y para qué perder el tiempo en naderías total ya sabemos a quién hay que cazar. Todo tan simple; de una forma tan simple que da miedo.
La verdad es que no siento ningún odio hacia Chabán. Más bien me apena. Como me apena saber que para emprender cualquier proyecto en Argentina hay que cometer al menos una falta. Y ver que no estamos dispuestos a bancarnos lo que implica adherir (por omisión o complicidad) a esa falta.
Eso es Argentina. Ese es el caldo en el que se cocinó Cemento y Cromañón. Y la triste historia de Omar Chabán. Que en el fondo no es más que una gran anécdota porque la moraleja aquí, al menos para mi, es que seguimos haciéndonos las preguntas cuyas respuestas nos acomodan, no nos involucran ni nos exponen.
Juzguemos a Chabán y juzguemos al panchero de la esquina porque no pasa las pruebas de bromatología. Juzguemos al inspector que recibió la coima y al pibe que tiró la bengala. Y al político que contrató al inspector, y al que contrató al que contrató al inspector. A mi amigo que pagó para pasar la revisión de su auto. A mi que declaré un precio más bajo por la compra de mi departamento, para pagar menos impuestos.
Pero no olvidemos que antes del juicio, apenas un paso antes de que "Big dady" nos castigue, existe "la elección", esa posibilidad única, inexorable e individual de decidir la forma en la que vamos a poner el pie para ir en tal o cual dirección. O podemos seguir creyendo que todos nuestros problemas son producto de una fuerza sobrenatural cuyo nombre va rotando según la tapa de Clarín: políticos, corralito, chabanes, travestis ... Todas "desgracias inexplicables".
Mi Dios! Pero qué forma más psicóticamente pendeja de leernos.
Mmmmmmmmmm viví en Argentina... al menos te entiendo perfectamente :)
P.D: Adoro ese país y su gente jeje
Publicado por: Ma®ie Pelouse | viernes, mayo 13, 2005 en 10:44 p.m.
Notable lucidez.
Marce-azulejo amarillo
Publicado por: marce | martes, mayo 17, 2005 en 12:31 p.m.
Yo, Argentino... programa radial de interés general que principia el domingo 16 de octubre de 2005 desde las 13:00 por Radio City de Granadero Baigorria -Provincia de Santa Fe - Argentina - en el 103.5 Mhz.
Los que encaramos este proyecto sobre la temática latinoamericana estamos convencidos que materia de cultura latinoamericana, toda información es vital, necesaria y urgente.
Dentro de la programación de los medios, esta temática casi no está contemplada por lo que nosotros queremos impulsar, provocar, estimular al oyente a partir de nuestra humilde y al mismo tiempo honrosa producción periodística semana a semana.
Cronograma mediante, la producción realiza un pormenorizado enfoque país por país difundiendo la música original de cada pueblo, textos, testimonios, costumbres, aficiones y creencias locales.
Una iniciativa que propone –a partir de la inquietud de un grupo de argentinos- conocer más sobre América Latina- produciendo y llevando adelante un programa de radio sobre todos los países de América Latina tomando como punto de partida el desconocimiento casi absoluto en el que estamos inmersos la mayoría de los argentinos en relación a el resto de los países hermanos sudamericanos, producto de una sociedad Mediaid&©tizada enmarcada en medio de un agudo proceso de aculturación.
Se trata de sacudir un poco de la “modorra histórica” que caracteriza el conocimiento que tenemos de nosotros mismos en relación a nuestro entorno inmediato.
La propuesta es trepar montañas y cerros, bucear en ríos, cruzar arroyos, volar por los Andes y descolgarnos de alguna liana en medio de la Amazonia, para –más tarde- Macchu Picchear un rato.
Desde la nieve del sur hasta el río grande en México, con música de todos los países, todos los ritmos, las mixturas musicales más impensadas, descubrimientos y redescubrimientos de tanta cultura despreciada/desperdiciada.
Chequeando la historia, las cuestiones sociales y culturales... Partiendo de magras fuentes de información.
A medida que la investigación se profundiza el enriquecimiento es enorme. La idea es abrir vertientes, provocando al oyente a que esa inquietud compartida brote y crezca durante el transcurso del programa.
Yo, Argentino... es fruto del esfuerzo de estudiantes argentinos del 1er. Año de la Licenciatura de Periodismo y Comunicación de la U.N.R. 2005 - Rosario - S.Fe - Arg. y un grupo de colaboradores. El equipo está integrado por: Pablo Andrés Donadello, Ignacio Blaconá, Nicolás Aguilera, Martín Bossert
Publicado por: Pablo Donadello | miércoles, noviembre 02, 2005 en 11:08 p.m.